La presencia de las micotoxinas es uno de los principales desafíos en la granja por altos niveles de contaminación en cereales y subproductos. Tiene un negativo impacto en muchos planos, tanto en lo inmunológico como en lo productivo, en la sanidad y en la rentabilidad. Sin hacerse experto hay que saber manejar el fomento de hongos no deseados en la granja porcina. La presencia de Carlos Da Rocha Rosa, un profesional que tiene un recorrido académico y productivo muy asociado a nuestro país, con la Universidad de Río Cuarto como plataforma compartida.
“Son sustancias naturales producidos por hongos que, cuando se introducen en bajas dosis por vía natural a vertebrados y otros animales. Es menester tener cuidado en las personas que trabajan en depósitos de cereales, desde la cosecha hasta el transporte”, apunta el profesional brasileño.
No hay una sola especie de hongos y una sola especie puede producir más de una toxina, refuerza el expositor desde una filmina y describe al Penicilumm, aspergillus (hongo de depósito), fusarium (hongo de campo), entre otros funyis destacados.

“Se produce cuando apenas un hongo comienza a crecer y tiene un alto impacto económico, pérdidas agrícolas, salud animal, impactos en la salud pública. Entre las principales micotoxinas podemos citar a las flatoxinas, achratoxinas, citrinina y tripoco, entre otras”, reafirma “Se produce cuando apenas un hongo comienza a crecer y tiene un alto impacto económico, pérdidas agrícolas, salud animal, impactos en la salud pública. Entre las principales micotoxinas podemos citar a las flatoxinas, achratoxinas, citrinina y tripoco, entre otras”, reafirma Da Rocha Rosa.
Un equipo capacitado detecta
En los estados subclínicos, el 25% de la cosecha mundial estaba contaminada con micotoxinas. Este volumen se detectado por las nuevas estrategias de estudio sobre el hongo y por ello la actividad primera es identificar la micotoxina para diseñar el control ajustado a su tipo y desarrollo.
Las hepatóxicas, actúan como un disruptor, impacta en el crecimiento y en la reproducción. Se incorpora al organismo e impacta en el sistema basal celular. Se debe tener en cuenta que la micotoxina reproducida es más potente que la original y su forma de expresión es la inmunodepresión, uno de los efectos más críticos e insidiosos
Otra nefasta presencia es la de la nefropaía micotóxica porcina (micotoxinas nefrotóxicas) que, una vez integradas a los individuos puede apreciarse como inmunodepresión, aumento de la sed, pérdida de peso, vómitos, anorexia y una sensible disminución del consumo de alimentos.
















