Los datos muestran que ese proceso ya está ocurriendo, aunque con varios matices importantes. La diferencia actual de precios es muy elevada, pero no inédita; el desalineamiento se explica principalmente por la fuerte caída de las cotizaciones brasileñas y no por un encarecimiento excepcional del capón argentino.
Brasil enfrenta, además, una producción creciente que exige mayores esfuerzos de colocación, mientras Argentina recibe volúmenes récord de carne porcina brasileña. Sin embargo, las importaciones continúan representando una proporción relativamente acotada del abastecimiento local. El interrogante central pasa entonces por determinar cuánto puede durar este escenario y por qué vías puede afectar al mercado argentino.
La brecha con Brasil volvió a niveles excepcionalmente altos
La diferencia entre los precios del cerdo en Argentina y Brasil se amplió con fuerza durante 2026. En agosto, el precio promedio del capón tipificado argentino se ubicó alrededor de 62% por encima de la referencia brasileña, construida a partir de los precios de los principales estados productores del sur de ese país. Si la comparación se realiza con el valor máximo del capón tipificado argentino, la brecha se aproxima al 77%.
La magnitud del diferencial es elevada en perspectiva histórica. Desde 2015, la brecha calculada
sobre el precio promedio del capón argentino fue de alrededor de 22%, por lo que el valor actual
prácticamente triplica esa referencia. Además, el ensanchamiento se produjo en pocos meses:
luego de registrar valores negativos hacia fines de 2025 —cuando el precio brasileño llegó incluso a
superar al argentino—, la brecha volvió rápidamente a ubicarse por encima del 60%.
Síntesis
• La brecha de precios con Brasil volvió a niveles excepcionalmente elevados. En agosto, el
capón promedio argentino se ubicó cerca de 62% por encima de la referencia brasileña; es la
séptima brecha más alta desde febrero de 2015 y se encuentra aproximadamente en el
percentil 95 de la serie. Además, no se trata de un dato aislado: desde mayo el diferencial se
mantiene por encima del 50%.
• El desacople reciente se explica principalmente por el abaratamiento del cerdo brasileño. El
precio argentino se mantuvo durante 2026 dentro del rango observado en años anteriores,
mientras que la referencia brasileña cayó de aproximadamente US$1,46/kg vivo en enero a
US$0,89 en agosto, una reducción cercana al 40%. Este movimiento coincide con una
producción brasileña que continúa expandiéndose y con una creciente necesidad de colocar
mayores volúmenes tanto en el mercado interno como en el externo.
• Argentina está absorbiendo una parte de esa mayor oferta brasileña. Entre enero y agosto
Brasil envió 41,4 mil toneladas de carne porcina al mercado argentino, 20% más que un año
atrás y más de siete veces el volumen de 2024; es el mayor registro para ese período desde al
menos 2010. Al mismo tiempo, el valor unitario medio de esas operaciones cayó cerca de 10%,
de unos US$2.845 a US$2.562 por tonelada.
• Por ahora, el principal canal de impacto parece ser el precio antes que el desplazamiento
físico de producción local. Las importaciones equivalen a alrededor de 6,2% del consumo
aparente, un porcentaje significativo pero no inédito, mientras que la producción argentina
alcanzó unas 877 mil toneladas en los últimos doce meses y creció 11,5% interanual. Una
oferta importada relativamente pequeña puede, sin embargo, actuar como referencia
competitiva para frigoríficos, industrias y cadenas comerciales y limitar la separación entre
precios internos y externos.
• La presión competitiva vuelve central la agenda de competitividad de las granjas argentinas
y de las condiciones “tranqueras afuera”. Los márgenes actualmente negativos de una granja
independiente de referencia en Santa Catarina sugieren que el precio brasileño difícilmente
pueda permanecer indefinidamente en estos niveles, aunque la integración productiva, la
heterogeneidad entre establecimientos y los rezagos biológicos pueden demorar el ajuste.
Para Argentina, el desafío combina mejoras de productividad dentro de las granjas con una
agenda de impuestos, regulación, infraestructura, logística, energía, financiamiento y reglas
sanitarias que inciden sobre los costos relativos.
Fuente: IEERAL / Fund. Mediterránea















