La granja del futuro tiene alimentación de precisión, IA, control inteligente a través de sensores que entregan cientos de datos que es necesario leer, procesarlos y tomar decisiones. Eso sí, hay que tener capacidad de leerlos.
“Planear, ejecutar, medir, ajustar y evolucionar”, traza como un rezo la especialista española y señala que se apoya en el software Precision Livestock Farmer que utiliza sensores, dispositivos IoT (Internet de las Cosas) y ciencia de datos para monitorear continuamente a cada animal en tiempo real.
Esta estrategia transforma la gestión de la granja, pasando de observaciones visuales de todo el rebaño a decisiones automatizadas basadas en datos que optimizan la salud, el bienestar y la eficiencia de la producción.
En este paradigma de manejo el rol de las tecnologías es clave y reposa en dispositivos portátiles y biosensores: los collares GPS, los podómetros y las etiquetas auriculares rastrean el movimiento y detectan signos tempranos de enfermedad o estrés por calor. Datos reproductivos, consumo de alimento y agua, datos productivos y de comportamiento de los animales. Seguimiento de cerdos destetados, temperatura corporal y ganancia de peso.
El reconocimiento facial en cerdos es una tecnología de monitoreo no invasivo que utiliza algoritmos de inteligencia artificial para identificar individualmente a los animales y evaluar su bienestar físico y emocional. Esta herramienta sustituye o complementa los métodos de marcado tradicionales y permite a los productores optimizar el manejo de las granjas.
Funciona con cámaras de alta resolución escanean la morfología del hocico, los ojos y la disposición de las orejas de los cerdos, logrando tasas de identificación individual superiores al 97%. Los sistemas registran patrones de movimiento y analizan variaciones milimétricas en sus expresiones faciales.
El bienestar animal y la bioseguridad en el centro
En la detección temprana de enfermedades, los sistemas pueden identificar cambios sutiles en las expresiones faciales asociados al dolor o al estrés, ayudando a prevenir brotes.
También el control de bienestar y comportamiento analizando el rostro y el comportamiento de los animales, el sistema evalúa si están experimentando miedo o agresividad.
Los dispositivos trabajan con sistemas de IA que permiten a través de sensores la temperatura y la humedad y comportamiento de los animales, asignando el color verde al bienestar; a la presencia de algunos problemas con amarillo, y a problemas graves con el pigmento rojo.
Todo bajo dominio a través del móvil puede accederse a parámetros de eficiencia de mano de obra y recursos: Reduce las cargas de trabajo operativas, optimiza las tasas de conversión alimenticia y minimiza el desperdicio mediante la documentación digital continua.
En las granjas europeas los temas de bioseguridad ocupan un sitio importante en la agenda productiva. El transporte en camiones y la trazabilidad se verifican en datos, los kilómetros recorridos y el tratamiento en los frigoríficos.
Las básculas inteligentes y la identificación individual pormenorizada son otros de los aspectos que las granjas de punta integran a su proceso productivo.
El futuro está llegando a las granjas porcinas y una producción que se precie no desestimará a la tecnología como un aliado en el manejo eficiente.



















