Seguida por un público muy interesado en componerse una situación del sector porcino, se realizó una charla en el segundo día del Congreso Nacional de Producción Porcina organizado por la Universidad Nacional de Río Cuarto en la ciudad de Córdoba.
Ak inicio, la licenciada Fiorela Savarino, integrante del equipo de estudios económicos de la Federación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA) expuso el último trabajo de la entidad sobre la realidad productiva del sector. Por un lado los números de la macroeconomía miden el crecimiento de PIB traccionado por el sector financiero, petróleo y minería, con sectores manufactureros por el suelo y algunos en vías de quebranto generalizado, como el textil por ejemplo.
La producción agropecuaria crece en general, y entre ellos, el sector porcino muestra un comportamiento dinámico que tienen varias aristas: consumidores locales con bolsillos flacos que presionan sobre la proteína animal que más se parece a la cada vez más distante carne de novillo. En eso se asienta el crecimiento del consumo de carne porcina, con incrementos del 9% en los últimos 12 meses, y un sensible comportamiento positivo en los últimos años.
No por repetidos carecen de importancia: la producción creció un 24% en los últimos 5 años y viene mostrando un crecimiento sostenido en los últimos 10 años, a pesar de un salario que muestra pérdidas importantes en los últimos 36 meses.
Otro dato interesante es que el precio de la carne de cerdo aumentó 9 puntos menos que la inflación en el último año, a diferencia de la carne de vaca, y en el último año se necesitó más kilos de cerdo para comprar cada kilo de maíz.
La faena está un 6% arriba respecto al año anterior pero un 6,4% debajo respecto al mes pasado.Este dato es esencial: solo las granjas de escala, las más competitivas, muestran rentabilidades aceptables y las otras, las de menos porte, menos tecnología y asentadas en el interior profundo dan muestra de agobio, con escenarios de quebranto y pronóstico de sumarse a las muchas granjas que abandonaron la actividad.
A su turno, los agentes Laura Luna y Nicolás Torre, de la Dir. Gral de Estadísticas y Censos, del Ministerio de Economía de Córdoba describieron los interesantes registros que elaboró la Mesa de Trabajo de producción porcina. Si bien hay ciertos ruidos en algunos números respecto a los que muestra la Nación, Córdoba aparece como un verdadero motor que impulsa al sector.

Solo un dato para ilustrar la imprecisión estadística: para el Gobierno Nacional hay solo 100 mil cerdas en producción esta provincia mientras que estadísticas propias señalan que hay unas 112 mil madres, con envíos de casi 900 mil lechones a otros predios de engorde y con números altos en envío de capones a faena, anotando un 28% de la faena nacional.
A su turno, el médico veterinario Jorge Brunori compartió sus últimos apuntes sobre el sector, al que analiza con una visión incluyente desde hace muchos años. “Se creció a un ritmo del 10% anual y en 2026 se crece a un 11%. En el primer cuatrimestre se creció un 11% faena y 14 en producción, y la principal virtud reside en que el sector se adaptó a los diferentes vaivenes políticos durante los últimos 20 años”, trazó.

Respecto a las importaciones, al margen de las objeciones sobre calidad y utilización de químicos, con sus ingresos apuntalan el incremento del consumo interno, “Fueron 53.500 tns el año pasado y son el 6,3% del consumo aparente, que se va licuando respecto al incremento de la producción local. En bondiola el 22% del consumo viene de Brasil”, compartió.
Bienvenidos al unimotor
Las exportaciones de carne porcina apenas mueven la aguja: solo se exportaron 2,6% de la producción. “La porcicultura nacional es un avión con un solo motor: el consumo interno. Según los últimos datos estamos en 19,5 kgs por habitante/año en este primer cuatrimestre. El total del consumo de proteína animal se mantiene en 114 kgs, con consumo estable de carne de pollo y por lo tanto el crecimiento del cerdo es contra el novillo”, recorrió Brunori, explorando una tendencia que parece replicarse en los años venideros.
En su exposición dejó algunas cuestiones estructurales que se deben mirar para apuntalar al sector en su crecimiento, apoyada en la escala de las granjas grandes y el crecimiento en eficiencia de los productores de menos porte. El especialista del Inta Marcos Juárez propuso:
-Mirarnos como una cadena, hay costos y rentabilidades que se pueden conseguir si se tiene una mirada más completa del negocio.
-Hay que impulsar el mercado de exportación
-El precio justifica el consumo y estamos en un escenario donde el consumidor muestra satisfacción por la calidad y sabor de la carne porcina pero tiene ingresos restringidos
-Hay que redefinir la estructura socioproductiva: el pequeño productor ya no tiene 20 madres, ahora tiene 200. El asociativismo vino de la mano de las grandes empresas.

Al cierre Leandro Mondino, de la UPL SA Corcecop y Marcos Baró, del Cluster de Oncativo describieron con detalles sus estrategias asociativas para integrar sitios y eslabones en la cadena porcina, y como elemento esencial agregar valor para la producción de carne fresca y facturas en un territorio determinado.
Por Osvaldo iachetta / Redacción TodoCerdos















