Sabíamos que más temprano que tarde esto iba a suceder: el hombre referencia de la producción porcina, un sector que hoy emerge a una escala importante, cumplió su ciclo de servicio en el INTA, una de las oficinas públicas a la que ayudó a rodear de prestigio. Pero lo más importante es que fue puntal de un modelo de porcicultura incluyente, con valores asentados en manejo, asociativismo y bienestar animal distribuidos territorialmente, respetando la naturaleza, con producción allí, donde el consumo crece.
En su perfil de una red social, a modo de presentación, lo rodea su familia, quizás su mayor conquista, de la que se siente orgulloso a tal punto de exceder su habitual moderación. Allí, a modo de un cordial saludo de despedida, escribió:
“Hoy culmina una etapa muy importante de mi vida. Después de 41 años de trabajo en el INTA, llega el momento de la jubilación.
“Quiero expresar mi más profundo agradecimiento a la institución por haberme brindado la oportunidad de crecer profesional y personalmente, y a todos los compañeros, productores, técnicos, investigadores y amigos con quienes compartí este camino.
“Me llevo innumerables experiencias, aprendizajes y recuerdos que han marcado mi vida. Haber podido contribuir, desde mi lugar, al desarrollo de la producción agropecuaria y al fortalecimiento de nuestro sector ha sido un verdadero privilegio.
“Me retiro con la satisfacción del deber cumplido, el orgullo de haber formado parte de esta gran institución y el afecto de tantas personas que hicieron de estos 41 años una experiencia inolvidable.
“Muchas gracias a todos por acompañarme en este recorrido”, cierra el agradecimiento para todos aquellos que lo vieron caminar y enarbolar banderas sobre la nobleza de la porcicultura, mechadas con reflexiones sobre la vida y la ética, tan necesarias y tan vituperadas en nuestros días.
Quienes lo vieron y acompañaron en el día a día, en su oficina del INTA Marcos Juárez, acopiando datos, analizando investigaciones, trazando mapas conceptuales para una próxima charla, sus compañeras y compañeros de trabajo, escribieron en las redes:
“Hoy nos toca a nosotros despedir a un referente, pero sobre todo a una gran persona. Hablar de 41 años en INTA Marcos Juárez es hablar de una vida entera dedicada con pasión, rigor y generosidad al desarrollo de la actividad porcina y de nuestra institución. Tu huella no solo queda marcada en cada proyecto y logro técnico, sino en el afecto de quienes tuvimos el honor de compartir el día a día con vos.
“INTA fue y seguirá siendo tu hogar porque en cada rincón queda tu trabajo, tu enseñanza y tu calidad humana.
“El honor ha sido nuestro. Gracias por tu entrega, por marcar el camino en la producción porcina y por regalarnos más de cuatro décadas de verdadero compañerismo. Te deseamos lo mejor en esta nueva etapa.
“¡Un abrazo enorme y feliz jubilación!”, le desean con ese énfasis que solo reciben quienes hicieron un recorrido empático y comprometido con lo que eligieron como profesión.
Ese INTA tan amado y tan agredido
En una entrevista que Los Agusti realizaron para su Cadena Sudeste, Jorge Brunori se refirió a la actualidad y el devenir de esa insigne institución que lo cobijó, para decir:
“El INTA hoy está flotando y a la deriva”, evaluó a modo de preocupación por la situación que atraviesa el organismo, y refirió a “los retiros de personal, la incertidumbre institucional, la falta de proyectos y las dificultades presupuestarias afectan el funcionamiento del INTA y el ánimo de quienes continúan trabajando”.
La crudeza de este retrato institucional no le impidió reconocer y reposar su optimismo en las reservas que aun mantiene el INTA, en el valioso personal que resiste el día a día, el capital afectivo conseguido, las alianzas productivas y papel que desempeñó junto a los productores y la naturaleza. En ese contexto, sostuvo que la institución podrá recuperar el protagonismo que históricamente tuvo en el desarrollo científico y tecnológico del agro argentino cuando exista una mirada que vuelva a priorizar esas políticas públicas.
Hasta luego, chamigo Jorge
Tenías que verlo asumir la palabra, respetando al disidente, sin falsos histrionismos, sin pisar ni elevar la voz aun cuando se encontrara en las antípodas del pensamiento. Apoyado en la reflexión, en los datos, en la experiencia propia y la de miles de productores del interior profundo. No lo sabemos, pero deseamos verlo pronto, allí donde el noble cerdo convoque, para escuchar sus pareceres y empujar el carro de un sector de la ganadería que busca su sitio y va a conseguirlo, por éste y los muchos otros Jorge Brunori que lo harán posible.
Por Osvaldo iachetta / Redacción Todocerdos















