Hace algunos años, la comercialización se centraba en la venta de lechones vivos de 12 a 15 kg; sin embargo, actualmente la demanda de capones determinó que los productores se enfoquen en la etapa de engorde. Por lo tanto, los sistemas productivos debieron adaptarse para lograr animales con un peso vivo (PV) superior a 100 kg, cuya demanda en el mercado se mantiene constante durante todo el año.
Los sistemas productivos pueden ser a campo (aire libre), en confinamiento o semi confinamiento predominando por lo general este último, que combina algunas etapas al aire libre mientras otras se llevan a cabo en instalaciones cerradas.
El sistema al aire libre brinda acceso a áreas terrestres o pasturas, utilizando estructuras ligeras y móviles para proteger a los animales de las inclemencias climáticas. En este sistema es necesario contar con refugios o parideras de campo (cobertizos), cercas perimetrales y divisiones para rotación de pasturas.
En el sistema de confinamiento, los cerdos permanecen bajo techo toda su vida, permitiendo alta densidad de animales. Estos pueden ser galpones con pisos de concreto (rejilla o sólidos) para manejo de efluentes. Los mismos pueden clasificarse en dos tipos: abiertos o cerrados; los de tipo abierto son los más empleados para las categorías de gestación, desarrollo y engorde. Los de tipo cerrado pueden ser las maternidades y recrías, donde se utilizan generalmente sistemas de ventilación forzada (FAO-INTA, 2012). El sistema cama profunda, que se trata de una alternativa de sistema confinado de bajo costo, se basa en instalaciones de fácil armado cuya estructura principal es de caño, hierro o madera, cubiertas con distintos tipos de materiales, tanto en paredes como en techo, y complementando el manejo del ambiente con la provisión de abundante cama de material seco absorbente, que brinda confort al animal (Alder, 2018).
Es fundamental que al realizar las instalaciones se considere su funcionalidad y el costo económico para su implantación, para operarlas y para mantenerlas. Estas inversiones deberían justificarse por el mejoramiento en la productividad (FAO-INTA, 2012). A la hora de optar por el sistema productivo y el tipo de instalación más adecuado se debe considerar los siguientes parámetros: escala de producción, la superficie disponible, el capital de inversión inicial, el bienestar animal y el tratamiento de efluentes, entre los factores más importantes.
En función de lo antes descripto, el objetivo de este trabajo fue evaluar el sistema productivo y el tipo de instalaciones apropiadas para la producción de capones en granjas de pequeños y medianos porcicultores del sur de Tucumán.
Nota de especialistas de la AER Graneros del INTA Famaillá y la Facultad de Agronomía, Zootecnia y Veterinaria de la UNT, publicada en la edición N°14 de la Revista Horizonte Agroalimentario.
















