Mauricio Grillo, presidente de la Cooperativa San Gabriel de Jáchal, representa a un grupo de entre 9 y 10 productores que luchan por profesionalizar la actividad porcina. Con un plantel de aproximadamente 110 a 120 madres, la cooperativa se encuentra en una etapa de reorganización tras haber recuperado su habilitación legal, la cual se había perdido por la falta de asambleas durante tres años.
El sueño de la «máxima carnicería» y la traba del faenamiento
La ambición del grupo es dar un «próximo escalón»: abrir una carnicería exclusiva de cerdo en Jáchal que ofrezca no solo carne en pieza, sino también chacinados elaborados por ellos mismos. Sin embargo, el principal obstáculo es la ausencia de un matadero local habilitado.

Grillo es crítico con la gestión política, señalando que llevan años de promesas incumplidas sobre la habilitación de una planta de faena en el departamento. «Políticamente es un desastre Jáchal porque nunca lo han tomado en serio al caso», afirma, sugiriendo que la escala de los 10 productores no parece ser prioridad para las autoridades. Actualmente, para faenar bajo norma, deben trasladar los animales hasta el matadero provincial en Médano de Oro, lo que implica un doble costo de flete, incluyendo el transporte con frío para el regreso de la carne, lo que los costos de logística les eleva el precio final del producto en la góndola.
En la actualidad hacen para la venta algunos productos artesanales
La plaga de loros: un golpe a la soberanía alimentaria
Otro frente crítico es la producción de alimento. Con el apoyo de las empresas mineras para la obtención de semillas y abono, los productores intentaron cultivar su propio maíz para reducir costos. No obstante, se enfrentaron a una plaga voraz de loros y catas que destruyó entre el 40% y el 60% de la producción el año pasado.
Esta situación no es aislada, ya que otros productores de la zona han perdido hasta 5 hectáreas de cereal «en menos que cante un gallo» debido a estas aves. A esto se suma la falta de maquinaria agrícola adecuada; las trilladoras disponibles son viejas o están en el departamento por muy poco tiempo, lo que dificulta concretar la cosecha de manera eficiente. En muchos casos cuentan con la cosechadora de Fecoagro, que solo está unos pocos días en el departamento y luego sigue recorriendo la provincia en actividades de trilla.
Avances técnicos y resiliencia
Pese a los problemas, Grillo destaca los logros en la crianza, especialmente de lechones. Gracias a la implementación de camas profundas y mejoras en las maternidades con temperatura controlada, han logrado reducir drásticamente la mortandad invernal. Grillo reconoce que la implementación de las Camas Profundas dio un muy buen resultado y en esto agradecen a Minas Argentinas y al proyecto Gualcamayo que hicieron la inversión para que los productores tengan este tipo de instalaciones.
En la maternidad, con jaulas, estufas y control de temperatura, ha logrado combatir la alta mortandad de lechones durante los inviernos jachalleros. «En el invierno, el lechón pierde calor y se viene atrás mal; en 20 o 30 minutos el frío los mata», explica. Con estas mejoras, los animales nacen y se fortalecen antes de enfrentar el rigor del clima, asegurando la supervivencia de la camada.
«Soy un apasionado del tema», confiesa Grillo, quien a sus 61 años busca que la cooperativa no solo sea una rueda para «ir haciendo un manguito constante», sino una estructura sólida que permita a los productores jachalleros competir y crecer, siempre que las condiciones de infraestructura y control de plagas lo permitan.
Victor Garcia / San Juan produce

















